Nº 4 · Revista digital
Las raíces deforman el pavimento cuando su crecimiento coincide con un espacio insuficiente, suelos compactados o capas rígidas próximas. Este número analiza el origen del conflicto, los daños que puede causar una reparación mal ejecutada y la ampliación del alcorque como alternativa.
LA IMAGEN

La ilustración representa un árbol cuyas raíces ocupan por completo el alcorque y alcanzan el pavimento. El crecimiento del árbol continúa durante toda su vida, también bajo tierra. El espacio construido que lo rodea apenas puede modificarse.
Las deformaciones aparecen cuando el volumen de suelo disponible es insuficiente o las capas profundas presentan condiciones poco favorables para las raíces. El sistema radicular se concentra entonces cerca de la superficie y entra en contacto con baldosas, bordillos y otros elementos rígidos.
El diagnóstico debe considerar el árbol y la construcción. Interesan el tamaño del alcorque, el volumen real de suelo, la disposición de las raíces, el tipo de pavimento y las reparaciones realizadas anteriormente.
El capítulo «Las raíces levantan aceras», incluido en Arboricultura ilustrada, desarrolla este conflicto mediante dibujo técnico.
TEMA DE LA SEMANA
Origen del conflicto entre raíces y pavimento

Las raíces se desarrollan donde encuentran agua, oxígeno y una resistencia mecánica adecuada. En muchas calles, el subsuelo está compactado o contiene rellenos, cimentaciones y conducciones. La franja situada inmediatamente bajo el pavimento puede ofrecer mejores condiciones que las capas profundas.
Las raíces jóvenes penetran por juntas, fisuras y zonas de menor resistencia. Una vez instaladas, aumentan de diámetro. Este engrosamiento puede desplazar baldosas, bordillos o capas de firme con poco espesor.
El tamaño del alcorque visible no permite conocer todo el espacio radicular. Un alcorque pequeño puede estar conectado con suelo útil bajo la acera. Un alcorque amplio puede encontrarse limitado por hormigón, escombros o terreno compactado. Para valorar el problema es necesario conocer lo que existe bajo el pavimento.
También influyen la especie, la edad del árbol, su distancia a la zona de paso, las fugas de agua y la calidad de las reparaciones anteriores. Algunas especies desarrollan raíces superficiales o bases muy extendidas y muestran antes la falta de espacio. La selección de la especie debe guardar relación con el volumen de suelo previsto y con las características de la acera. La necesidad de reservar espacio suficiente desde la plantación se abordó en la REVISTA 001 · Si cabe un árbol, planta uno.
El fallo puede encontrarse en el proyecto, en la ejecución o en el mantenimiento. Son frecuentes los alcorques insuficientes, las bases rígidas próximas al tronco, la compactación del suelo y la reposición reiterada de las mismas baldosas. El desplazamiento material lo producen las raíces. Su localización y evolución dependen en gran medida de las condiciones constructivas.
El Protocolo de plantación de árboles reúne criterios sobre suelo, raíces, riego y acolchado que ayudan a prevenir parte de estos conflictos.
CASO PRÁCTICO
Inspección radicular durante la reparación

La obra se realizó para reparar daños producidos por las raíces. Al retirar el pavimento quedaron visibles el sistema radicular superficial, los límites de los alcorques y varios servicios instalados en la misma franja.
La apertura permite comprobar la distribución de las raíces y su relación con las capas constructivas. También ayuda a localizar obstáculos, zonas compactadas y conducciones que pueden haber dirigido el crecimiento.
Antes de reconstruir conviene registrar las raíces principales y revisar las cotas del nuevo pavimento. La inspección debe determinar qué raíces pueden conservarse, cuáles admiten una intervención limitada y cuáles cumplen una función estructural relevante.
La reparación puede incluir la ampliación o conexión de los alcorques, el uso de pavimentos permeables, cambios de cota o sistemas que repartan las cargas sin apoyarse directamente sobre las raíces. La anchura libre de paso y la accesibilidad deben mantenerse durante el diseño.
La reposición del mismo firme sobre las raíces conserva las causas del daño. El corte generalizado para recuperar la cota puede afectar a la estabilidad y vitalidad del árbol. Ambas decisiones requieren una evaluación previa.
CONSULTA
Daños radiculares producidos por la obra

La imagen muestra daños causados durante una reparación de la acera. La excavación junto al tronco ha dejado raíces expuestas y afectadas por la maquinaria.
La gravedad depende del diámetro, la función y la posición de las raíces dañadas. También debe valorarse la longitud de la zanja, la distancia al tronco y la proporción del sistema radicular afectada. La eliminación de varias raíces en un mismo lado puede reducir la capacidad de anclaje.
Los daños por arrancamiento o desgarro son más difíciles de delimitar que un corte limpio. Pueden extenderse por la raíz y favorecer procesos de degradación. Sus consecuencias sobre la estabilidad o el estado fisiológico del árbol pueden aparecer después de finalizar la obra.
La localización previa de las raíces permite adaptar la excavación. Cerca del tronco deben emplearse métodos manuales o técnicas no destructivas adecuadas al caso. Cuando una raíz impide ejecutar el detalle previsto, debe estudiarse primero la modificación de la obra.
Si el corte resulta necesario, corresponde al arbolista valorar su alcance y la posible repercusión sobre el árbol. Después de una afección importante puede ser necesario revisar la estabilidad y establecer un seguimiento. El FR-AR-01 · Formulario de evaluación visual del arbolado puede utilizarse para ordenar la revisión inicial.
MISCELÁNEA
Ampliación del alcorque

La ampliación del alcorque retira pavimento de una zona ya ocupada por las raíces. Reduce el contacto con elementos rígidos y facilita la infiltración de agua, la aireación del suelo y la inspección de la base del árbol.
La actuación debe dimensionarse según el espacio disponible y el desarrollo del ejemplar. Una ampliación pequeña puede resultar insuficiente si las raíces ya se extienden bajo una superficie extensa. En otros casos, retirar las baldosas próximas al tronco elimina el principal punto de conflicto.
El nuevo borde debe quedar estable y permitir una transición segura con la zona pavimentada. También debe mantenerse la anchura necesaria para el paso peatonal. La superficie abierta puede protegerse con acolchado orgánico, vegetación compatible o materiales permeables, sin cubrir el cuello del árbol.
Esta intervención no recupera las raíces dañadas ni corrige todos los problemas del subsuelo. Su función es adaptar la superficie al tamaño que el árbol ya ha alcanzado y reducir futuras reparaciones.