Gabriela Cuevas

Lectora y caminante, encuentra en la literatura, el arte y la filosofía distintas formas de acercarse a los árboles. La poesía es su manera de observarlos con atención y expresar el lugar que ocupan en su experiencia. Sus textos buscan transmitir esa relación de devoción, asombro y afecto.

Colaboración

Gabriela Cuevas colabora desde El árbol en la ciudad en todos los libros publicados por Jacobo Llorens, aportando un poema a cada uno de ellos. Su poesía introduce una mirada íntima que acompaña y amplía la observación técnica, gráfica y fotográfica de los árboles. Aunque esta colaboración recorre todos los libros, es en Miradas al árbol donde la poesía adquiere una presencia más amplia y se integra de forma explícita como otra manera de aproximarse a lo que no vemos de los árboles.

Obra

Nombrar un árbol es

nombrar todos los árboles

uno a uno, únicos e infinitos,

convocar al universo,

al eterno bosque que habita

en todo lo viviente.

Nombrar un árbol es

venerar la paciencia, la presencia,

su pura fuerza bruta contenida,

su sabia sensibilidad sublevada,

su belleza arraigada en lo sencillo,

su valor en un mundo desalmado.

Nombrar un árbol

para escucharnos, para sabernos

árbol,

porque él no necesita la palabra

ni espera la mirada venturosa,

su conciencia se extiende más allá

del nombre que le damos.

Aprender su lenguaje,

descansar  en su sombra,

defender sus espacios,

mitificar sus formas,

son gestos que conforman

un amor por la vida,

un respeto, un poema,

un canto a la esperanza

que late en cada árbol.

Nombrar un árbol es,

en cierto modo, una llamada,

un querer comprender

su intimidad sagrada,

su verdad encendida,

su incansable energía

que admiramos tan hondo,

que sentimos tan dentro,

por eso lo nombramos

porque reconocemos

ese origen arbóreo

alojado, latiendo,

en nuestros pies y manos,

en nuestros nombres, todos

somos parte de un árbol,

respiramos un bosque,

y alguna vez, soñando,

mecidos por el viento,

como en un susurro

nos parece escuchar…

que un árbol nos nombra.

Publicado originalmente en El árbol en la ciudad.

Scroll al inicio